El enigma de la sopa de letras.
No sé si alguna vez os ha sucedido lo mismo que a mi o no, pero esto me solia pasar con la sopa de letras. Sí, la de comer, esa misma que nos ponian nuestras madres. Esa en la cual nos ponemos a buscar palabras abstrayéndonos del mundo mientras comemos y eso que es de muy mala educación leer en la mesa.
¿Cómo es posible que esto pueda suceder, siendo la misma sopa con las mismas letras al azar?
Un día tu corazón rebosa de alegría, has conocido a alguien que puede llegar a ser especial y entonces aparece la sopa de letras para comer, cómo de la nada, cual si de oraculo ancestral se tratara o de esas moiras juguetonas con nuestra insulsa vida.
Ahí estás tú y esa sopa, cuando empiezas a romper los modales de no leer en la mesa aparciendo mágicamente en cada cucharada palabras cómo: "Amor", "cosita", "preciosa" algun que otro "te quiero" o "cuchi cuchi" haciendo que tu expresión roce entre la estupidez supina o el último grado de la famosa kundalini.
Pero, ¿y si esa persona que era tu media naranja te deja por otro? Ese día el famoso oráculo llamado "de la sopa de letras", aún siendo del mismo paquete de la otra vez anterior con las mismas letras afables se torna diferente, sorprendiéndote en cada cucharada con no sólo palabras sueltas o a lo sumo, dos engarzadas si no con frases cómo: "será hij@ de la grandísima puta" o palabras tan tiernas cómo "Gris", "Negro", "Matar", "Cerd@", "Capull@", "Defenestrar", "Cabron/a de Mierda".....
Curiosa cuanto menos la sopa de letras es.
Dadzu.
Dadzu.
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